Cada uno.
No es que el profesor no quiera hacerlo. Es que adaptar una tarea para cuatro perfiles distintos puede llevar horas que no existen dentro del horario lectivo. Así que muchas veces no se hace. No por dejadez. Por imposibilidad matemática.
En GLIA - Synapse Ecosystem un profesor sube una foto del libro de texto o un PDF. La IA extrae los ejercicios y los adapta automáticamente al perfil de cada alumno — más pasos y más literales para un alumno con TEA, pasos claros y sin ambigüedad para TDAH, más autonomía y reto para altas capacidades.
El profesor siempre revisa antes de enviar. Siempre tiene el control.
Pero en lugar de partir de cero cuatro veces, parte de una propuesta ya hecha que solo necesita su criterio profesional encima.
No es reemplazar al profesor. Es devolverle el tiempo para que pueda hacer lo que solo él puede hacer: conocer a sus alumnos.
Un marco útil para pensarlo en tres capas: el objetivo curricular no se toca, la vía de acceso sí se adapta, y la evidencia de logro se define con rúbrica clara. Así se protege el nivel académico sin caer en la trampa habitual de simplificar el contenido. Es exactamente la idea que desarrollo en adaptar no es bajar el nivel: mismo destino, rutas distintas según el cerebro.
Para que esa lógica funcione, la IA necesita observar cómo aprende cada alumno. Lo hace a través de el mapa cognitivo de seis dimensiones — sin diagnóstico previo. Y antes de enviar una tarea, el docente puede comprobar cómo la verá cada alumno desde su interfaz adaptada, no solo imaginarla.